La tabla, siempre la misma
Toda comparativa de este sitio usa siete conceptos en el mismo orden: comisión por operación, diferencial, financiación nocturna, importe mínimo de entrada, coste de retirada, comisión por inactividad y conversión de divisa. Mantener el orden fijo es lo que permite comparar fichas separadas por meses sin tener que releerlas enteras.
Junto a cada concepto hay dos columnas más: lo que publica la plataforma y dónde lo hemos buscado. La segunda es la que sostiene el sitio, porque convierte una ausencia en un dato verificable por el lector.
Fuentes que admitimos
- Documentos publicados por el propio operador: tarifas, condiciones generales, política de retiradas. Se citan con la fecha en que los consultamos.
- Registros públicos de supervisores financieros y sus listados de advertencias.
- Páginas de captación y material promocional, únicamente para documentar qué promete el servicio, nunca como origen de una cifra de la tabla.
No admitimos como fuente foros, mensajes de redes sociales, capturas sin origen comprobable ni comunicaciones telefónicas que no hayan quedado por escrito.
El orden de los pasos
Primero buscamos la identidad del operador: nombre registral, domicilio y número de inscripción. Sin esa casilla, las demás pierden destinatario, y así lo hacemos constar. Después buscamos el documento de condiciones económicas por las rutas habituales: enlaces del pie de página, apartados dentro de las condiciones generales y anexos del contrato de alta. Solo entonces rellenamos la tabla, dato a dato, anotando la ruta de cada búsqueda.
El último paso es la consulta en los registros públicos. Anotamos la fecha exacta y el resultado, incluido el resultado negativo. Una búsqueda sin coincidencias es información y se publica como tal, sin convertirla en acusación.
Qué no escribimos nunca
No publicamos números de licencia, razones sociales, países de constitución, fechas de fundación, comisiones, depósitos mínimos, número de usuarios ni valoraciones de tiendas de aplicaciones que no hayamos podido consultar en una fuente citable. Tampoco atribuimos a una plataforma advertencias de reguladores que no hayamos visto publicadas.
Cuando el resultado de la comprobación es que no hay nada comprobable, el veredicto de la ficha queda como sin verificar. Es el estado más frecuente en este sector, y disfrazarlo de conclusión sería el error más grave que podríamos cometer.
Actualización y correcciones
Cada ficha lleva la fecha de su última verificación. Revisamos un material cuando aparece un documento público nuevo, cuando un supervisor publica algo sobre el nombre analizado o cuando un lector nos avisa de un cambio. Si corregimos un dato, actualizamos la fecha de verificación para que se vea que el texto se ha vuelto a mirar.
Las correcciones se pueden solicitar desde la página de contacto, aportando el documento que sostiene la corrección.